Las primeras sonatas de Mozart “para piano y acompañamiento de violín” en realidad fueron piezas escritas principalmente para piano, tanto así, que si no apareciera el violinista, el público se perdería de muy poco, siendo la parte del violín para reforzar el papel del piano. En su madurez, tanto en lo personal como en lo musical, Mozart escribió sonatas en las cuales el violín ganó en importancia como instrumento solista, incorporando mas frases sólo para este instrumento, como se puede escuchar en el movimiento aquí presentado – la apertura “Allegro con spirito” de la Sonata en Sol Mayor, K. 301.

Respecto al arco que utilizo en esta grabación, existe una conmovedora historia: Hace varios años, visitando a mi entrañable amiga la fortepianista Gusta Goldshmidt, en Amsterdam, gozamos de un atardecer tocando juntos algunas sonatas de Mozart. Gusta me indicó que el arco moderno que yo tocaba, no producía lo que para ella fuera un sonido auténticamente Mozartziano. En ese momento ella abrió una antigua caja de madera y sacó un bellísimo arco ornamentado con un vistoso talón de marfil al estilo de la época de Mozart, fabricado por el reconocido constructor inglés de arcos, John Dodd. La música producida con este arco poseía un sonido cálido, suave, aterciopelado y a la vez, audaz y sonoro. Me presentó Gusta este arco como regalo y yo en cambio debía prometerle usarlo siempre que interpretara la música de Mozart. He cumplido mi palabra y más adelante recibí de ella un halago adicional cuando me dio su aprobación sincera al escuchar la música en esta grabación.

Notas por Alan Grishman