Al escuchar el arte de Richard Muehlfeld, primer clarinetista de la Orquesta Meiningen, se inspiró Brahms y escribió las dos sonatas para clarinete Op. 120. Asignándole el título de “el maestro mayor de su instrumento,” y seducido por sus interpretaciones, escribió para él, música de cámara. Lo halagó componiendo un trío, un quinteto y estas dos sonatas.

Simrock, editor de Brahms, viendo el potencial para obtener mayores ganancias económicas, pidió al compositor adaptar estas piezas para viola. Poco después, al ver el éxito de las sonatas ya adaptadas, Simrock convenció a Brahms que hiciera otra transposición, esta vez para violín. Incorporando solamente unos cambios menores a la partitura original para clarinete, como agregar algunos acordes y transportaciones de las notas mas bajas, el compositor aprobó la publicación de la versión para violín.

Una candente polémica se suscitó entre clarinetistas y violistas con la publicación de las sonatas adaptadas para viola. Los clarinetistas reclamaban a los violistas el supuesto robo de su premio, y estos últimos se confortaban al insistir en que la versión para viola era la manera en que Brahms intentó y logró mejorar su obra original – sin que ninguno de los dos grupos admitiera jamás la legitimidad de la adaptación para violín. Considero que cada versión es bella en sí misma y espero que usted resista hacer comparaciones entre ellas. Sólo recuerde que Brahms es el autor de las tres.

Notas por Alan Grishman